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Conocemos la morfología del galgo español: aspecto y caracter de este perro de la imagen de raza española

Conociendo la morfología del galgo español

Cada vez conocemos a más criadores y preparadores galgueros que se adentran en la competición dentro de eventos de Morfología del Galgo Español, los cuales hacen una labor excelente en la selección de la raza. Pero… ¿Verdaderamente sabemos aplicar el estándar para diferenciar los matices que separan al galgo cruzado del verdaderamente español? A continuación adjuntamos el estándar oficial de la raza según la Real Sociedad Canina de España (R.S.C.E.).

Criando según este estándar, aseguramos sacar los perros más duros, fuertes y con buena salida, para deleitarnos con la caza de nuestras liebres españolas y hacernos disfrutar de lances cinegéticos inolvidables.

I – Aspecto general y carácter del galgo español

Perro lebrel de buen tamaño, eumétrico (de talla media), sublonguilíneo (diámetro ligeramente superior a la alzada de la cruz) y dolicocéfalo (con cabeza estrecha y larga), de esqueleto compacto. Posee un tórax de amplia capacidad, vientre muy retraído y cola muy larga. La tren trasera está bien aplomada y musculada, con pelo fino, corto o duro y semilargo.

Temperamento y comportamiento. De carácter serio y ocasionalmente retraído, aunque muestra gran energía y vivacidad durante la caza.

Proporciones importantes. Estructura sublonguilínea, con diámetro longitudinal ligeramente superior a la altura de la cruz. Debe buscarse la proporcionalidad y armonía funcional, tanto en estática como en movimiento.

II – Cabeza de la raza galgo español

Cabeza según la morfología del galgo español

Cabeza según la morfología del galgo español

Descripción en conjunto proporcionada con el resto del cuerpo, larga, enjuta y seca. La relación cráneo-hocico es 5/6; longitud del cráneo 5, longitud del hocico 6. Líneas cráneo-faciales divergentes.

El conjunto cráneo-hocico visto desde arriba debe ser muy alargado y uniforme; con hocico largo y estrecho.

Trufa. Pequeña, húmeda y con mucosas negras.

Hocico. Largo, de perfil subconvexo, con ligero acarneramiento del borde superior hacia la trufa. Caña nasal estrecha.

Labios. Muy juntos, el superior cubrirá justamente al inferior. El inferior no presentará comisura labial marcada. Finos, tensos y con mucosas oscuras.

Dientes. Fuertes, blancos y sanos. Mordida en tijera, con caninos muy desarrollados y todos los premolares.

Ojos. Pequeños, oblicuos, almendrados, preferentemente oscuros de color avellana. De mirada tranquila, dulce y reservada.

Párpados. De piel fina, mucosas oscuras, muy pegados al globo ocular.

Orejas. De base ancha, triangulares, carnosas en su primer tercio y más delgadas y finas hacia el final, que será en punta redonda. De implantación alta. En atención, semirrectas en su primer tercio con las puntas dobladas hacia los laterales. En reposo, en rosa y pegadas al cráneo.

III – Cuello del galgo español

Cuello de la raza del galgo español

Cuello de la raza del galgo español

Largo, de sección ovalada, plano, esbelto, fuerte y flexible. Estrecho en la parte de la cabeza, continuando con ligero ensanchamiento hacia el tronco. Borde superior ligeramente cóncavo. Borde inferior casi recto con ligera convexidad central.

IV – Cuerpo de la raza galgo español

Cuerpo del galgo español

Cuerpo del galgo español

Visto de conjunto: rectangular, fuerte y flexible. Pecho ampliamente desarrollado, vientre muy recogido, dando sensación de fortaleza, agilidad y resistencia. Línea superior con ligera concavidad en el dorso y convexidad sobre el lomo. Sin interrupciones bruscas ni oscilaciones durante el movimiento, dando sensación de gran elasticidad.

Cruz. Simplemente marcada.

Dorso. Recto, largo y bien definido. Las costillas con amplios espacios intercostales y aplanadas. El costillar debe ser bien visible y marcado. El perímetro torácico será ligeramente superior a la alzada de la cruz.

Grupa. Larga, poderosa y en pupitre. Su inclinación es superior a los 45 grados respecto a la línea horizontal.

Pecho. Poderoso, aunque no muy ancho, profundo sin alcanzar el codo y muy largo hasta las costillas flotantes. Punta del esternón marcada.

Vientre y flancos. Vientre bruscamente recogido desde el esternón, agalgado. Ijares cortos y secos; flancos bien desarrollados.

V – Cola de los galgos españoles

De nacimiento fuerte e inserción baja, discurre pegada entre las piernas afinándose progresivamente hasta terminar en una punta muy fina. Es flexible y muy larga, sobrepasando ampliamente el corvejón. En reposo, cae en forma de hoz, con un gancho final muy acusado y lateralmente inclinado. Cuando está remetida entre las piernas, el gancho final casi roza el suelo por delante de los miembros posteriores; esta es una de las posturas que más tipicidad confiere a la raza.

VI – Extremidades delanteras del galgo de España

Extremidades delanteras del galgo español

Extremidades delanteras del galgo español

Vista de conjunto. Perfectamente aplomadas, finas, rectas y paralelas, con metacarpos cortos y finos, y pies de liebre.

Espalda. Seca, corta e inclinada. La escápula debe ser sensiblemente más corta que el brazo.

Brazo. Largo, de mayor longitud que la escápula, muy musculado, con codos libres aunque pegados al tronco.

Antebrazo. Muy largo, con huesos bien definidos y tendones marcados, rectos y paralelos. Almohadillas carpianas muy desarrolladas.

Metacarpo. Ligeramente inclinado, fino y corto.

Pies. De liebre, con dedos apretados y altos. Falanges fuertes y largas. Tubérculos y almohadillas duros y bien desarrollados.

Angulaciones:

  • Ángulo escápulo-humeral: 110º
  • Ángulo húmero-radial: 130º

VII – Extremidades traseras del galgo español

Extremidades traseras del galgo español

Extremidades traseras del galgo español

Vistas de conjunto. Potentes, con huesos bien definidos y musculosos, de musculatura larga y bien desarrollada. Perfectamente aplomadas y con correctas angulaciones. Corvejones bien marcados, metatarsos cortos y perpendiculares al suelo, y pies de liebre con dedos altos. Transmiten sensación de potencia y agilidad en el impulso.

Muslos. Muy fuertes, largos, musculados y tensos. El fémur debe ser lo más perpendicular posible. Visto desde atrás, presenta una musculatura muy marcada a simple vista, larga, plana y potente, con una longitud que es 3/4 de la pierna.

Pierna. Muy larga, con hueso marcado y fino. Musculada en su parte superior, menos en la zona inferior, con clara apreciación de venas y tendones.

Corvejones. Bien marcados, con nítida apreciación del tendón, que estará muy desarrollado.

Metatarso. Fino, corto y perpendicular al suelo.

Pies. De liebre, al igual que los miembros anteriores.

Angulaciones:

  • Ángulo coxofemoral: 110º
  • Ángulo del corvejón: Superior a los 140º
  • Ángulo femoral-tibial: 130º

Movimiento. El movimiento típico es naturalmente el galope. El trote debe ser largo, rasante a tierra, elástico y potente. Sin tendencia a la lateralidad y sin ambladura.

VIII – Piel de un galgo de raza española

Muy pegada al cuerpo en todas sus zonas, fuerte y flexible, de color rosado. Las mucosas deben ser oscuras.

IX – Pelo del galgo español

Tupido, muy fino, corto, liso y distribuido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Es ligeramente más largo en la parte posterior de los muslos. La variedad de pelo duro semilargo presenta mayor aspereza y longitud del pelo, que puede ser variable. Aunque está distribuido uniformemente por todo el cuerpo, llega a presentar una barba y bigote en la cara, sobre las cejas y un tupé en la cabeza.

X – Color de galgos españoles

Color del galgo español

Color del galgo español

Indeterminado. Se consideran como colores más típicos y por orden de preferencia los siguientes:

  • Barcinos y atigrados más o menos oscuros y de buena pigmentación, negros.
  • Barquillos oscuros y claros.
  • Tostados: canelas, amarillos, rojos, blancos, berrendos y píos.

XI – Tamaño de la raza galgo español

Alzada a la cruz:

  • Machos de 62 a 70 cm.
  • Hembras de 60 a 68 cm.

Se admite un margen de 2 cm sobre la alzada para ejemplares de proporciones excelentes.

XII – Defectos del galgo español

Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera como falta, y la gravedad de esta se evalúa según el grado de desviación del estándar.

Faltas leves del galgo español

  • Cabeza ligeramente ancha o poco cincelada.
  • Perfil del hocico recto, hocico puntiagudo.
  • Parietales acusados.
  • Ausencia de algún premolar.
  • Mordida en pinza.
  • Cola ligeramente corta, sobrepasando ligeramente el corvejón.
  • Cicatrices, heridas y excoriaciones durante temporadas de caza.

Faltas graves del galgo español

  • Cabeza grande.
  • Cráneo naso-frontal muy marcado.
  • Ejes cráneo-faciales paralelos.
  • Belfos y papada marcada.
  • Prognatismo superior moderado (mandíbula prominente o desplazada).
  • Ojos claros, redondos, saltones o prominentes.
  • Ectropión (párpado que se pliega hacia afuera).
  • Orejas cortas, erectas o pequeñas.
  • Cuello corto y redondo.
  • Línea dorsolumbar ensillada.
  • Alzada al riñón inferior a la alzada de la cruz.
  • Grupa (parte posterior y superior del cuarto trasero) corta, redonda o poco inclinada.
  • Perímetro torácico escaso.
  • Costillas en tonel (deformidad o malformación).
  • Flancos cortos.
  • Musculatura muy globulosa, redonda y poco alargada.
  • Aplomos incorrectos, dedos separados, corvejones de vaca.
  • Almohadillas débiles.

Esperamos que esta información os ayude a aumentar vuestros conocimientos sobre esta raza tan apasionante.